Poliamigos…
Si se siente capaz de aceptar (no hace falta coincidir necesariamente) que existen personas que tenemos una concepción distinta de lo que debe ser la sociedad, y que esa concepción choca de lleno con lo actualmente establecido e impuesto por el imperturbable statu quo del capitalismo salvaje, ármese de un poco paciencia y tolerancia, y acompáñeme en el desarrollo de las siguientes líneas.
En esta minoría de personas de las que hablo, y a la cual pertenezco, creemos que en la sociedad de consumo actual e históricamente, existen clases sociales que pujan entre si por favorecer sus intereses. Dentro de estas clases están las que cuentan con mayores recursos, primordialmente económicos, para prevalecer sobre las demás y las llamamos “dominantes”. Durante el transcurso de la historia moderna occidental, las clases dominantes se han preocupado por mantener intacto el orden establecido que las posiciona al tope de la escala social, por eso también las conocemos como “conservadoras”. Necesitan conservar su dominio para eternizar sus privilegios y, un instrumento muy útil para este propósito ha sido, desde siempre, la institución que es el brazo armado de la ley del hombre: La Policía.
Por este andamiaje intelectual que padezco, no me causó sorpresa ver a parte de la burguesía nogoyaense rodeando orgullosamente al jefe departamental, Comisario Mayor Luís Godoy, formando la flamante comisión “Amigos de la Policía”.
Se vio, por ejemplo, la participación del dueño del canal de cable local, que no siempre se ha caracterizado por ser un respetuoso y fiel seguidor de la ley. Pero, seguramente también hay ciudadanos preocupados, de buena fe, por el orden y la integridad de la sociedad en su conjunto. Las dudas que surgen son que, en la lógica imperante, donde se criminaliza la pobreza, las cárceles son depósitos de indigentes, donde tener equivale a ser, y la propiedad privada es más importante que la vida: ¿No es poderosamente llamativo que los que conforman esta flamante comisión sean, en su mayoría, vecinos de muy buen pasar económico? ¿Será que ellos ven a la policía como una institución del Estado destinada a bregar por el bienestar de todos, o como el instrumento para salvaguardar sus abultados bienes materiales?
Un reconocido integrante de la tribu de los que creemos que hoy en día el orden de las cosas están al revés, Eduardo Galeano, escribió en su libro “Patas arriba”: “En un mundo que prefiere la seguridad a la justicia, hay cada vez mas gente que aplaude el sacrificio de la justicia en los alteres de la seguridad. En las calles de las ciudades, se celebran las ceremonias. Cada vez que un delincuente cae acribillado, la sociedad siente alivio ante la enfermedad que los acosa. La muerte de cada mal viviente surte efecto farmacéutico sobre los bien vivientes. La palabra farmacia viene de “phármakos”, que era el nombre que le daban los griegos a las víctimas humanas de los sacrificios ofrendados a los dioses en tiempos de crisis”.
Supongo que a estas alturas, un lector promedio, ya me habrá tildado de anarquista. Aunque, a quien escribe estas líneas, no le parece nada mal este posicionamiento ideológico, que por lo general ha sido bastardeado y desprestigiado a propósito por los conservadores de siempre, creo que, en otro deseable contexto social mas igualitario, la fuerza pública seguramente existiría igual, cumpliendo otro rol. ¿Cual sería este contexto? En otra parte de su libro, el autor de “Las venas abiertas de Latinoamérica” lo describe muy bien:
“…el aire estará limpio de todo veneno que no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones;
en las calles, los automóviles serán aplastados por los perros. La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor;
el televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia, y será tratado como la plancha o el lavarropas;
la gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar; se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir no más, cómo canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega;
en ningún país irán presos los muchachos que se niegan a cumplir el servicio militar, sino los que quieran cumplirlo; los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamaran calidad de vida a la cantidad de cosas;
los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas; los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos; los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas;
la solemnidad se dejará de creer que es una virtud, y nadie tomara en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo; la muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes, y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso caballero;
nadie será considerado héroe ni tonto por hacer lo que cree justo en lugar de hacer lo que más le conviene;
el mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra;
la comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio, porque la comida y la comunicación son derechos humanos.; nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión;
los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle; los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos;
la educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla; la policía no será la maldición de quienes no pueden comprarla;
la justicia y libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda; una mujer negra será presidenta de Brasil y otra mujer, negra, será presidenta de los Estados Unidos de América, una mujer india gobernará en Guatemala y otra, Perú;
en Argentina, las locas de la plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria;
la Santa Madre Iglesia corregirá las erratas de las tablas de Moisés, y el sexto mandamiento ordenará festejar el cuerpo;
la iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios: "amarás a la naturaleza, de la que formas parte";
serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma; los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados, porque ellos son los que se desesperaron de tanto esperar y los que se perdieron de tanto buscar;
seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importe ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo;
la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses, pero en este mundo chambón y jodido , cada noche será vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero.”
por Felipe Diaz
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